Cómo empezó todo
En 2009, María empezó a trabajar desde casa arreglando ropa para vecinos y conocidos. Su madre le había enseñado a coser cuando tenía ocho años. Lo que para muchos era solo un oficio, para ella era una forma de arte.
Con el tiempo, las recomendaciones se multiplicaron. Los clientes valoraban algo que pocos talleres ofrecían: escuchar realmente lo que necesitaban antes de tocar la prenda.
En 2014 abrimos nuestro primer taller físico. Incorporamos a Elena, especialista en restauración de prendas vintage, y a Carlos, experto en técnicas de sastrería tradicional. El equipo creció, pero los principios siguieron siendo los mismos.